Cuando el poder que surge del ayuno y la oración hace la diferencia en el ámbito de influencia de los hijos de Dios. “El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos,a proclamar liberación a los cautivos” (Isaías 61:1-2).