Cuando Dios le prometió a Abraham y a su esposa Sara que tendrían un hijo, Abraham se rió con incredulidad y respondió: «¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?» (Génesis 17:17).Más tarde, Sara se rió por la misma razón: «¿Después que he envejecido tendré […]
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