No basta ser bueno
Imagen por Antonis G. (agbgng) Publio Clodio Pulcro, uno de los caudillos de la última república romana, estaba perdidamente enamorado de Pompeya, la esposa del Cónsul Máximo. Al no hallar otro medio para acercarse a ella, recurrió a la treta de disfrazarse de mujer y asistir así, en casa del César, a la fiesta de […]