Mi brillante armadura es, mis oraciones a Dios. Mi puntiaguda y filosa espada, la Santa Palabra de mi Señor. Mi casco siempre protegerá mi mente, de malos pensamientos y toda tentación. Mi mente será como una gran esponga, llenándose así misma con los pensamientos de Jesús. No tengo vergüenza alguna, en decirte: Soy un Guerrero […]
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