En muchas ocasiones hemos sufrido desamor, angustias, soledad, pérdidas, enfermedad, golpes físicos, castigos, disciplina inmerecida, difamación, encarcelamiento en un constante estatus de dolor, menosprecio.
CIRCUNSTANCIAS.
Una esfera que te obliga a palpar la inercia de un mundo sin color, nublado, de vientos recios, sin esencia.
PROCESOS que te hacen divagar entre: “no puedo más”, “ya no tengo fuerzas” o un “voy a desmayar” como grito de auxilio en medio de la tempestad.
Sin embargo, ¡cuán real se hace Dios! Con Su Palabra, inspirada como promesa de amor para ti y para mí, nos lanza el poder, la certeza para decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
¡Cuán Glorioso es Jesús! ¡Cuán grandiosa es su invitación a descansar en su regazo! “Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes” (1ra Pedro 5:7).
¿Puedes idealizarte, en estos precisos momentos, envuelto en Sus Brazos llenos de Amor para ti? ¡Cuán grande amor! Incomparable.
Idealiza cada Promesa y recibe fortaleza en este tu día. Apodérate de ellas y vive conforme a la certeza de que podrás olvidar la tormenta, lo que quedó atrás, te extenderás a lo que está delante y, finalmente, recibirás el Premio del Supremo Llamamiento de Dios en Cristo Jesús: tu paz, la calma, tu fortaleza. (Filipenses 3:14)
PROMESA DE DIOS.