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Victoria al adorar a Dios en medio de la tormenta

tormentaTodos conocemos la historia: Jesús les dice a sus discípulos: “Suban a la barca y vayan a la otra orilla del lago. Yo me quedaré aquí para despedir a la gente, y los alcanzaré más tarde.”

“Cuando toda la gente se había ido, Jesús subió solo a un cerro para orar. Allí estuvo orando hasta que anocheció. Mientras tanto, la barca ya se había alejado bastante de la orilla; navegaba contra el viento y las olas la golpeaban con mucha fuerza.
Todavía estaba oscuro cuando Jesús se acercó a la barca. Iba caminando sobre el agua. Los discípulos lo vieron, pero no lo reconocieron. Llenos de miedo, gritaron: “¡Un fantasma! ¡Un fantasma!” Enseguida Jesús les dijo: “¡Cálmense! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!”

Luego Pedro le responde: “Señor, si realmente eres tú, ordena que yo camine también sobre el agua y vaya hasta donde tú estás.” Jesús le dice “Ven” y Pedro también camina sobre el agua. Lucas 14.22-32 (TLA)

Los discípulos estaban atravesando una gran tormenta, y no es malo experimentar tormentas en la vida. Lo que es malo es que en medio de ella no puedas reconocer la presencia de Dios. El único que de verdad se animó a reconocer y a experimentar al Señor fue Pedro. Siempre recuerda: las tormentas son propicias para reconocer la presencia de Dios.

Es en el momento de dificultad que Dios quiere revelarse a tu vida. Cuando el pueblo de Israel veía que Moisés no bajaba del monte, hizo ídolos para adorarlos. En medio de esa dificultad, y al ver lo que la gente había hecho, Moisés le dice a Dios: “Si tu presencia no nos acompaña no nos saques de aquí.” (Éxodo 33.15). Moisés reconoció la presencia de Dios en medio del desierto.

El apóstol Pablo, estando en la prisión, reconoce que su sufrimiento “ha contribuido al avance del evangelio. Es más, se ha hecho evidente a toda la guardia del palacio y a todos los demás que estoy encadenado por causa de Cristo. Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.” Filipenses 1.10-14 (NVI)

Si sientes que estás en cualquier tipo de prisión, hoy le pido a Dios que esa situación te sirva para reconocer la presencia de Dios.
Volviendo a la tormenta que experimentaron los discípulos en el capítulo 14 de Mateo y la reacción de Pedro. Aquí también veo que el único que experimentará milagros será aquel que sale de la zona de comodidad. Siempre ten presente que los pequeños pasos de obediencia son los que te llevan a experimentar grandes milagros.

Más adelante leemos: “Pero cuando sintió la fuerza del viento, (Pedro) tuvo miedo. Allí mismo empezó a hundirse, y gritó: “¡Señor, sálvame!” Entonces Jesús extendió su brazo…” Mateo 14.30 (TLA)

La única manera de no caer es avanzar “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” Hebreos 12.2 (RVR60) No te desenfoques, de lo contrario te hundirás.
Y cuando Pedro y Jesús “subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.” Mateo 14.32-33 (RVR60)

Aquellos que reconocen la presencia del Señor no esperan a que se calme todo para adorar, sino que son capaces de adorar aun en medio de la tormenta, a través del desierto y hasta en la cárcel!
Sea cual sea la tormenta que estás atravesando, no olvides adorar a Dios y reconocer Su presencia en tu vida.