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8 de Octubre – Avanza

“Prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:15

Avanza

La carrera vigente más agotadora es la maratón. Son 42,5 kilómetros que se corren en honor a un soldado griego que corrió esa distancia para avisar que el ejército de Alejandro había vencido a los persas y murió luego de dar el anuncio por agotamiento. Toda la carrera es muy pesada, pero los últimos kilómetros son los peores. El agotamiento y el cansancio es abrumado y lo único que se desea es abandonar.

Pablo conocía ese sentimiento. La presión era mucha, y el cansancio atroz. La responsabilidad era mucha, la ayuda era poca, había mucho para hacer y pocas manos para colaborar. Para peor muchos lo seguían viendo como el asesino perseguidor de la iglesia. Nada podía borrar su pasado inquisidor. Había incomprensión, dureza y enojo.

Pablo tenía ganas de largar todo, y abandonar. Pero se quedó. Sorprende que este hombre pueda decir, desde una cárcel que proseguía a la meta, que no abandonaba, que no bajaba los brazos, que seguía luchando a pesar de las contras.

Con su vida Pablo, pensando en su carrera, transmitió a los filipenses, una enseñanza que trascendió el tiempo: Un pasado, lleno de perdón, un presente, lleno de humildad y un futuro lleno de progreso.

Podía mirar para adelante, porque no había culpa a pesar de sus errores. Pablo vivía el perdón de Dios. Se sabía perdonado de todos sus pecados. No había mochila en sus espaldas. Cristo había llevado el peso por él. Ahora estaba libre.

Y a pesar de sus logros, de las iglesias fundadas, de las almas convertidas, del respeto de todo el Asia Menor, de haber escrito la mitad del nuevo testamento, este hombre seguía siendo humilde y reconocía que lo que era, lo era por la Gracia de Dios.

Por eso tenía un futuro de progreso. Y podía continuar con su carrera para alcanzar el premio de Dios. No se quedaba estancado en su orgullo o en sus logros pasados, no lo detenían sus culpas por los errores cometidos. Podía avanzar.

Hoy Dios te ofrece lo mismo. Pablo fue solo un ejemplo de lo que Dios puede hacer en la vida de una persona. Dios hoy te ofrece tu pasado lleno de perdón, tu presente lleno de humildad y tu futuro lleno de progreso. Aceptar esta oferta es avanzar.

REFLEXIÓN – No te detengas.