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8 de Noviembre – Encina

“Absalón iba montado en su mulo, y pasó el mulo debajo del espeso ramaje de una gran encina, y se le trabó la cabeza a Absalón en la encina, y quedó colgado.” 2 Samuel 18:9

Encina

Israel estaba pasando por un momento muy difícil. El rey David había logrado la unidad nacional, estabilidad, progreso y paz. Había gobernado al pueblo con mano justa y generosa, y era amado y respetado. Durante años, hubo bienestar.

Hasta que un día, su hijo Absalón comenzó a hacer un trabajo fino. Sabía que no tenía ni el poder ni el apoyo para derrocar a su padre como rey. Así que comenzó a reemplazarlo en los temas que David no se ocupaba. Se sentó en la plaza para impartir justicia en casos menores y sin importancia. Comenzó a ganarse el favor del pueblo desde abajo. No hizo campañas masivas, utilizó el método más efectivo, fue uno a uno.

No fue un proceso rápido, tampoco fue muy notorio. Durante todo este tiempo, nadie en el gobierno se dio cuenta lo que Absalón estaba haciendo. Pero este hábil soldado, sabía pelear en todos los campos de batalla. Era astuto y oportuno, y sabía como vencer a un enemigo más poderoso. Puso en práctica su plan y lo llevó a cabo.

Cuando David se enteró que tenía un problema con Absalón, la situación era crítica. El pueblo lo amaba, los soldados le obedecían y estaba llegando al palacio para destronarlo, y tal vez matarlo. Así que David, decide huir para salvar su vida, y evitar una lucha entre hermanos, que solo iba a destruir al pueblo.

David se exilió para evitar la pelea. Pero las vueltas de la vida, hicieron que la fortuna sonriera a David, y en la lucha por la preeminencia, su ejército prevaleció sobre el de Absalón. Este, buscando un camino para escapar del bosque donde estaban peleando, quedó colgado por el pelo en una encina. Lo encontraron y lo mataron. Tomó un mal camino y terminó mal.

Podés ser muy hábil, inteligente, capaz y estudioso. Pero no te descuides. Todos tenemos un mechón largo de pelo que puede enredarse en alguna encina por seguir un camino que no conviene. No hagas la gran Absalón. Solo la Voluntad de Dios te garantiza llegar a buen destino. No confíes en tus habilidades. Hacele caso a Dios.

REFLEXIÓN – Cuidate de las encinas de tus caminos, son traicioneras.