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7 de Diciembre – Carbón

“Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:44-45

Carbón

Mi amigo Gabriel me pasó esta historia que mi hizo mucho bien, y me pareció muy buena para compartirla. Es más que gráfica.

Un chico llegó del colegio muy enojado. Cuando su padre le pregunta el motivo de tanto enojo le responde: el que era mi amigo, se burló de mi frente a los otros chicos, dijo mentiras sobre mí y todos se rieron y se burlaron de mi todo el día. Ahora estoy pensando en la manea de vengarme, quiero que sufra más de lo que yo sufrí.

Hagamos una cosa, le dijo su padre, juguemos un juego y después pensamos como maltratar a ese chico. Ves aquella camisa blanca que está colgada al lado de la carbonera, te desafío que trates de mancharla con carbón, pero sin acercarte. tienes que tirarle los carbones a dos metros de distancia.

El chico fue muy decidido a dejar la camisa bien sucia. Después de un rato largo, el padre fue a verlo. Ya estaba cansado de tanto tirar, pero lo seguía haciendo. Y, le preguntó el padre, ¿como fue? Bien, le dijo su hijo, estoy cansado, pero dejé bien manchada la camisa.

Es cierto, la camisa blanca tenía manchones de carbón en todos lados. No eran tantos, pero se notaba que estaba sucia. Ahora, le dijo su padre, vení conmigo al baño. Cuando entraron, el chico solo podía verse los ojos y los dientes. Estaba totalmente negro de carbón.

Así es el resultado cuando deseamos el mal para otro. Seguramente algo vamos a poder ensuciarlo o dañarlo. Pero la mayor cantidad de basura y de suciedad nos va a quedar a nosotros.

La reacción natural del ser humano cuando se siente atacado es responder el ataque. Si te insultan, insultas. Si te agreden, agredís. Si te critican, criticas. Jesucristo sabía esto, por eso nos pide, que para quienes nos difamen, nos critiquen, nos agredan o nos insulten, en lugar de responderles de la misma manera, debemos orar por ellos.

Es muy difícil, pero es lo que Dios espera de vos y de mi.

REFLEXIÓN – No te manches con el carbón de la crítica.