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6 de Diciembre – Abandona

No abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad.” Salmos 94:14 (NVI)

Abandona

Cuentan los prisioneros de guerra que lograron sobrevivir a esa terrible experiencia, que lo que los mantenía con esperanza era pensar que en algún momento vendrían a salvarlos. Se alentaban a mantener viva esa luz de esperanza para poder soportar los terribles castigos que vivían a diario.

También cuentan que aquellos que perdían la esperanza de ser rescatados, morían. Clínicamente, morían por el hambre, las enfermedades, las palizas y los trabajos forzados, pero sus compañeros sabían que habían muerto por dentro primero. Habían perdido la esperanza, se sentían solos, abandonados y desamparados.

Lo último que se pierde es la esperanza. Pero es muy difícil mantenerla cuando las circunstancias que te rodean son muy tristes. No es fácil mantener las esperanzas cuando estás en la cama de un hospital, o cuando te dejó tu novio o tu esposa, o cuando te quedaste sin trabajo, o cuando te sentís solo, o cuando nadie te comprende ni te escucha.

¡Gracias a Dios por las palabras del salmista! Nos recuerda hoy que aunque todo el resto del mundo se olvide de uno, Dios no nos dejará desamparados. Dios nunca te va a abandonar.

Dios es fiel y su amor supera todas las barreras. Nada puede alejarte del amor de Dios, nunca te va a abandonar.

Aunque pienses que estás solo, que Dios te desamparó, NO es así. Ese argumento es del diablo, para minar tu confianza. La mejor estrategia que tiene es hacerte creer que tu sufrimiento, que tu angustia o tu mal momento, es muestra del abandono de Dios. Pero eso es mentira.

Es cierto que muy seguido los cristianos tenemos que pasar momentos difíciles. Pero a pesar de la dificultad más terrible, siempre Dios está cerca. Él nunca te abandona, nunca te deja a la deriva. Aunque su Plan Perfecto a veces nos meta en situaciones desagradables, el fin nunca es nuestro mal, sino buscar nuestro bien. Quizá no lo entendamos en le presente pero Dios actúa siempre con un propósito.

La única razón por la cual a veces estamos lejos de Dios, es porque nosotros nos alejamos. La desconfianza y la falta de esperanza nos alejan de Dios. Es allí cuando el diablo gana la batalla. Dios no te desampara, siempre está a tu lado. Él desea lo mejor para vos.

REFLEXIÓN – No estás solo.