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6 de Agosto – Vergüenza

“El Señor es justo en medio de ella; no cometerá injusticia. Cada mañana saca a luz su juicio, nunca falta; pero el injusto no conoce la vergüenza.” Sofonias 3:5

Vergüenza

Leí en el diario que la policía de Tailan día tiene fama de ser la más violenta y peligrosa de las fuerzas legales conocidas. Cometen todo tipo de violaciones y atropellos con el fin de encontrar y castigar a los delincuentes. Ellos creen que el fin justifica los medios, y para destruir la delincuencia, actúan más violentamente que ella.

Esto genero una fuerza extremadamente salvaje y difícil de manejar. Al no tener respeto por los demás, tampoco lo tienen por sus superiores. Por eso, en caso de excesos o faltas, no les preocupa ser castigados. Consideran que el castigo es una medalla más a su hombría y lo disfrutan. El problema es que no corrigen su conducta y cada vez están peor. Cuanto más violento es el castigo, tanto peor se portan.

Frente a esta situación, los dirigentes de la fuerza optaron por poner en práctica un plan. Si algún policía es encontrado cometiendo una falta leve, Serra obligado a trabajar con un brazalete rosa con la inscripción “Hello Kitty”. Para este escuadrón de súper machos, esto es un insulto y una ofensa.

Los dirigentes creen que con este tipo de castigo, apoyados en la vergüenza, van a poder modificar la conducta salvaje de estos policías.

Sofonías planteó una situación similar hace miles de años. El problema es que el impío no conoce la vergüenza. No sabe de culpas ni de remordimientos. Aquel que actua lejos de las leyes de Dios, a veces tiene la conciencia cauterizada.

A pesar de recibir diariamente el juicio de Dios sobre sus malos actos, el pueblo de Israel en tiempos de Sofonías, no cambiaba su actitud. Seguía desobedeciendo a Dios sin culpas. Se sentían muy valientes y divertidos haciendo lo que hacían. No tenían respeto por Dios, ni por sus Leyes. No sentían vergüenza por sus actos.

Hoy hay muchos cristianos que viven igual que esos hombres. Saben que lo que están haciendo esta mal, pero no les interesa cambiar. Su vida, sus palabras, su forma de ser, su vestimenta, sus hábitos son vergonzosos para Dios. Porque Dios es justo.

Hoy Dios no te va a poner un brazalete rosa para condenar tu conducta. Apela a tu buen criterio para cambiar lo que estas haciendo mal.

REFLEXIÓN – Tené vergüenza, no des vergüenza.