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5 de Octubre – Ciudadano

“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20

Ciudadano

En 23 días, vamos a estar votando en Argentina a nuestro futuro presidente o presidenta. Es un acto cívico obligatorio que está restringido solo para los ciudadanos del país. Es un derecho que tenemos los argentinos por ser argentinos. Cada ciudadano de cada país tiene el derecho y la obligación de cumplir con esta responsabilidad ciudadana. Son las obligaciones que nos trae ser ciudadanos de una nación.

En los tiempos de Pablo, ser ciudadano de Roma, te otorgaba más y mejores beneficios que serlo de otro pueblo. Pablo sabía esto. Por eso les recuerda a los filipenses cuales son sus derechos y obligaciones. Ellos eran ciudadanos del cielo, y tenían los derechos y obligaciones que Dios les había dado al aceptarlos dentro de Su Familia.

El problema es que el cristiano vive como extranjero. Este mundo, está bajo el dominio del Príncipe de la Tinieblas. La tierra es su reino, y el diablo maneja las leyes a su criterio. Por eso es tan difícil comportarnos como buenos ciudadanos del cielo. Porque vivimos en una sociedad que se maneja con otras normas, con otras reglas. Utiliza las reglas de su rey, el diablo, que son contrarias a las reglas de Dios.

Y nosotros vivimos dentro de esa sociedad, que te dice que mentir, ser infiel, emborracharse, envidiar, robar, consumir drogas, prostituirse, ser desleal, y parece que quien se comporta con esos parámetros, es mejor que el resto.

Dios tiene otros parámetros, tiene otras reglas de conducta, tiene otras leyes para la vida. Y aunque estemos viviendo en una ciudad que se maneja con las leyes del diablo, seguimos siendo ciudadanos del Cielo, y tenemos que manejarnos con Esas Leyes.

Por eso Pablo nos desafía a no olvidarnos de donde somos y a vivir de una manera diferente, para marcar la diferencia, para dejar bien en claro que se puede vivir como Dios quiere, aun en medio de una sociedad dominada por el diablo.

Pero nos cuesta vivir de esa manera, es más cómodo adaptarnos a las reglas con las que se manejan los demás que vivir con las Reglas de
Dios. Es más fácil y menos comprometido. Pero es un grave error. No pierdas tu virtud ciudadana, no rompas las reglas de Dios.

REFLEXIÓN – Marca la diferencia.