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5 de Agosto – Provisión

“Durante los cuarenta años que los guíe a través del desierto, no se les desgasto la ropa ni el calzado.” Deuteronomio 29:5

Provisión

El pueblo de Israel había salido de la esclavitud de Egipto después de haber estado 400 años sin libertad. Todas las personas que habían salido desconocían el concepto de libertad. No sabían lo que era salir a la tarde a hacer compras o a pasear por un shopping.

Cuando salen de Egipto, pensaban llegar a la tierra prometida en pocos meses. Pero por su pecado y testarudez, el viaje que iba a ser de cuatro meses, se transformo en un viaje de cuarenta años. tienes que estar cuarenta años caminando por el desierto.

¿Cuanto te dura a vos un par de zapatillas? ¿Dos años, tres, cuatro? Algunos la rompen para comprarse otra sin culpa. Pero la realidad es que no duran más tiempo que eso. Preguntale a tu papa, si tiene alguna ropa de hace cuarenta años. Difícil que la tenga, y si la tiene, no se puede usar. O porque no le entra, o porque esta toda apolillada.

Me sorprende la generosidad y el amor de Dios. El viaje de este pueblo, se alargo por culpa de ellos. Fue su incredulidad y su estupidez lo que los obligo a seguir caminando por el desierto cuarenta años más.

Sin embargo, Dios siempre estuvo con ellos. A pesar de sus pecados y olvidos, de sus errores e infidelidades, Dios nunca los abandono. Aunque debería haberlo hecho, aunque ellos no merecían el amor de Dios, Dios siempre los acompaño. Y lo demostró en este detalle. La ropa y el calzado de los caminantes, nunca se gasto.

Como no había tiendas para comprar lo que se rompiera, ni Shopping para cambiar el atuendo, no podían reponer su ropa y su calzado. Por eso Dios mostró su fidelidad y su amor para este pueblo desobediente y caprichoso y les cuido la ropa para que no se rompa. Durante cuarenta años, no les falto ropa o calzado. Es cierto que era poco fashion, y no podían cambiar de look seguido. Pero jamás tuvieron necesidad.

Tal vez hoy estas caminando por el desierto de tu necesidad, que te entristece y te angustia. No bajes los brazos. La provisión de Dios sigue estando. El es fiel y puede suplirte. Su amor por vos no cambia, El esta dispuesto a ayudarte.

REFLEXIÓN – Dios es tu provisión.