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31 de Octubre – Fusión

“…a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.” Colosenses 1:27

Fusión

Mi mama, como buena inglesa, le encanta tomar el té de la 5 de la tarde. Fiel a su tradición inglesa, prepara siempre su taza de te con un “drop” de leche. Así que desde chiquito, pude ver este hecho tan común pero tan particular. El té se hace con agua caliente.

Pero el agua caliente que esta en la taza, es insípida e incolora, no dice nada. Es sólo agua transparente. Pero cuando metes el saquito de té, el color y el sabor del agua cambian. El agua se tiñe de oscuro, el sabor a nada cambia por un rico sabor a te y lo que era una bebida sin gusto, se convierte en una infusión deliciosa (sobre todo para los ingleses).

El agua no puede convertirse en té aunque el saquito este al lado de la taza. Es necesario introducir el saquito en el agua para producir el cambio. Sólo hay sabor cuando el té esta dentro del agua. Y una vez que se mezclan, son té. Ya no es más agua, o agua con té. La infusión es té, y es inseparable.

Lo extraño es que el té sigue estando en el saquito, pero el agua se convierte en té. Así es la influencia de Cristo en nosotros. Tan perfecta es la fusión que ya no es agua con té ahora es té. Su influencia es tan grande que modifica la esencia del agua. De la misma manera, el misterio del cielo es que Cristo, en nosotros produce el mismo efecto.

Jesucristo es infinitamente más poderoso e influyente que un saquito de té. Y tiene un efecto más duradero para cambiar nuestra vida insípida y sin color, en una vida productiva, sabrosa y alegre. Cristo vive permanentemente en nosotros. Un misterio develado para nosotros. Su santa y perfecta influencia, puede teñir de amor el corazón más duro, de paz el alma más atormentada, de santidad el pecador más pervertido.

Deja hoy que Jesucristo impacte tu vida. Que tu fusión con la persona de Cristo, tiña tu vida del color del cielo y pueda darle el sabor de lo divino a tu existencia en esta tierra. No te pierdas el privilegio de ser influenciado por Cristo.

REFLEXION – Que seas un té de Jesús.