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30 de Diciembre – Fe

No piense quien tal haga, que recibirá algo del Señor.” Santiago 1:7 (NVI)

Fe

Leí esta historia que me impactó. Un pueblo agricultor estaba en graves problemas. Estaba a punto de perder sus cosechas porque no había llovido por varios meses. La situación era desesperante. Muchos ya estaban planeando vender sus casas y vivir en la ciudad. La sequía estaba aniquilando al pueblo. Si la situación continuaba, el pueblo iba a quedar desierto, se perderían todas las cosechas, sería la bancarrota del pueblo y las personas emigrarían.

El pastor convocó a una reunión de oración. Era necesario unirse y clamar para que Dios envíe lluvia. Ese día especial de oración, nadie fue a su trabajo, las mujeres dejaron sus tareas domesticas, los niños no fueron al colegio, los hombre llegaron con ropa de trabajo. Todos asistieron puntualmente a la iglesia. La iglesia estaba llena, todos los creyentes estaban allí, incluso muchas personas que nunca la habían pisado. Todos estaban preocupados y serios. Estaban reunidos en grupos conversando sobre lo terrible de la situación.

Al pastor le costó trabajo llegar al púlpito. Entre saludos y palabras de aliento, conversó brevemente con cada granjero y cada esposa, todos estaban cansados. El pastor llegó desanimado hasta el púlpito, subió a su lugar y pidió orden para comenzar la reunión.

Entonces la vio. Una niña de 9 años estaba sentada en el primer banco. Tenía una enorme sonrisa en sus labios. Era la única que había llevado un paraguas. Cuando le pidas algo a Dios, tenés que hacerlo con la convicción de que te va a responder. No dudes, Dios puede hacer el milagro. Dios es Dios.

Oramos a Dios porque es costumbre, porque es una tradición cristiana, porque así nos enseñaron, pero nos falta fe. No tenemos la completa seguridad de lo que Dios va a hacer. Oramos con dudas. Dios nos pide que lo probemos, y Él promete abrir las ventanas de los cielos hasta que sobreabunde bendición. Hace falta confiar en Dios. No siempre su respuesta es inmediata pero Él siempre responde. Cada vez que ores a Dios pidiendo algo, no te olvides de tu paraguas.

Si en este año oraste con poca fe, proponete delante de Dios comenzar el año que viene cambiando esta debilidad. Podés orar con fe, si podés confiar en Dios.

REFLEXIÓN – Si vas a orar, que sea con fe.