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3 de Julio – Confianza

“Y esta es la confianza que tenemos delante de el: que si pedimos algo conforme a su voluntad, el nos oye.” 1 Juan 5:14

Confianza

De pequeño Juampi tenía serías afecciones en las vías respiratorias. En invierno es común el brote de bronquiolitis y laringitis y las clínicas y hospitales quedan saturados de consultas e internaciones. Rogábamos con Miri desde que comenzó el frío para que no se enfermara. Pero finalmente le frío le gano la partida y cayo.

¿Es la voluntad de Dios que un niño se enferme y sufra con fiebre, tos, bronquio cerrados y problemas respiratorios? Estoy convencido que no. Porque Dios no quiere el mal de nadie. Dios no se agrada viendo el sufrimiento de las personas, porque su esencia es el amor. Y el amor no se goza en el dolor ajeno.

Si bien la teoría funciona muy bien, en la práctica comienzan a aparecer los problemas. ¿Si Dios es amor y quiere lo mejor para las personas, porque es que mi hijo se enfermo? Cuesta alinear el pensamiento del amor de Dios con la imagen de tu hijo sin dormir toda la noche por la tos que tiene, con dificultad para respirar porque se le cierran los bronquios.

Esta imagen sacude la afirmación de Dios. Si Él nos oye, ¿Por que no responde cuando le pedimos algo tan esencial? Si su Voluntad no tiene maldad ni malicia, ¿Por que se genera este sufrimiento en personas que no lo merecen?

La realidad hace temblar la fe. Y aparece la duda. Tal vez Dios no escucha, tal vez esta demasiado lejos. Tal vez Dios no ama tanto como todos dicen o no tiene interés en cuidarme. El dolor, el sufrimiento, la injusticia, la crisis genera duda en nuestro corazón. Y cuestionamos lo que Juan afirmaba con tanta seguridad. Parece que Dios no escucha, y si escucha, no responde. No nos da lo que le pedimos.

Pero no te dejes engañar por este pensamiento engañoso. Este es un argumento del diablo que quiere malograr tu futuro. Te hace pensar mal, te crea más dudas, te nubla la mirada, te hace desconfiar de Dios. Ese pensamiento es mentira.

Dios siempre escucha, y Dios siempre responde. Aunque estés sufriendo mucho por un tema que consideras injusto y doloroso, y aparentemente, no encontrás respuestas a tus oraciones, Dios te escucha y a su tiempo y a su manera responde siempre.

REFLEXIÓN – Podés confiar en Dios.