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3 de Diciembre – Pan

“Yo soy el pan de vida, declaró Jesús. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.” Juan 6:35

Pan

El pan ni falta en ninguna mesa en Argentina. Es un tema cultural. Pero no es solo un tema argentino. En cada nación, en cada hogar difícilmente falte el pan a la hora de la comida. Seguramente cambiará la forma de presentarlo, pero el pan va a estar en la mesa. Es un símbolo universal del alimento. Y Jesucristo sabía esto.

En Palestina era igual. El pan era una tradición de la mesa familiar. Estaba presente en cada comida, en cada ceremonia religiosa, incluso en la celebración de la pascua. Todos comprendían el significado y el símbolo del pan. Todos conocían que era el símbolo de la satisfacción. No hay nada más lindo que comerse un pan cuando estás hambriento: sacia, satisface, provoca placer, gratifica, completa.

Pero lamentablemente el pan solo satisfacía durante esa comida. Es sabroso, pero después volvemos a tener hambre. No tiene la capacidad de brindar satisfacción permanente. Su efecto es limitado y temporal. Por eso sorprendió tanto esta declaración maravillosa de Jesucristo.

Jesús dijo que Él es el pan de vida que satisface completamente. No tiene un alcance limitado o temporal, no depende de las circunstancias de la vida. Cristo tiene el poder divino de dar saciedad a tu necesidad. Aun cuando no tengas nada, cuando todo falte. Él sigue siendo tu pan.

Pero nos olvidamos de esta virtud de Cristo y muchas veces buscamos satisfacción en otros lugares. Creemos encontrar alguna tierra fértil que promete mucho, pero que finalmente, se convierte en un desierto y no da nada. Ponele el nombre que quieras a esa tierra: amigos, diversión, trabajo, familia, poder, religión, dinero. Creemos que vamos a encontrar saciedad para el alma en otros lugares.

Pero solo encontramos primero un espejismo y después arena seca y nada más. Hoy Cristo te vuelve a ofrecer Su Pan para saciarte. Se ofrece Él mismo, que es el Pan de Vida, para darte satisfacción garantizada. No te va a satisfacer tus caprichos, pero Jesucristo es Fiel, y siempre actua con amor. Su deseo es que estés bien, completo, contento y satisfecho. Pero su oferta es espiritual, porque su Reino es Espiritual. Querer llevar este concepto al bolsillo es un gravísimo error.

REFLEXIÓN – Cristo es tu Pan, satisfacete.