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28 de Diciembre – Elegidos

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, Él os dé.” Juan 15:16 (NVI)

Elegidos

Cuando estaba en la escuela primaria, el peor momento del recreo eran los primeros 5 minutos, cuando se armaban los equipos para jugar a la pelota. Nunca fui un gran jugador, nunca fui un destacado. Y todos lo sabían. Era terrible ver cómo cada capitán llamaba a los otros chicos para formar sus equipos, y quedábamos en el grupo sin convocar los peores jugadores. Siempre llamaban a los mejores primero. Por lo general a mí me llamaban anteúltimo.

Uno siempre elige lo mejor. Cuando comemos pizza, elegimos la porción con más queso. Es algo natural que sale inconscientemente. Jamás elegiríamos algo malo o roto pudiendo tener lo mejor. Jamás elegiríamos ponernos una ropa sucia o rota para ir a una fiesta.

Me maravilla esta frase de Jesucristo. Él me eligió a mí. De todo el universo, de toda la increíble creación, de entre tantos seres perfectos e importantes, Jesucristo me eligió a mí, que era el peor de todos. Es increíble pensar en el amor supremo de Cristo, que me eligió a pesar de lo que era.

No tenía ningún mérito personal para ser convocado. Todo lo que hacía estaba mal, mi persona y mis actos eran totalmente contrarios a lo que Jesucristo estaba buscando. No tenía ninguna capacidad, no hacía nada bien. Merecía el infierno y la total condenación. Mis pecados y mis actos solo merecían el peor de los castigos, y Dios sería justo si me condenara por la eternidad a causa de mis faltas.

Sin embargo, Cristo me amó, me ama y me seguirá amando siempre. Y me dio esta posibilidad increíble de ser hijo de Dios, de ser heredero del Cielo, de formar parte del Reino de Dios. Me sacó de mi condenación eterna, que por derecho merecía, y me colocó en su Gloria.

Jesucristo también te eligió a vos para acompañarte todo el año que viene, el 2018 y para toda la vida. Sos importante, valioso y especial para Él. Tanto que estuvo dispuesto a morir en tu lugar. No te desvalorices, no pienses que no servís, que no valés, que no sos importante. Fuiste elegido por Jesucristo.

REFLEXIÓN – Sos el primer convocado, sos importante.