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27 de Diciembre – Superador

El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Lucas 19:10 (NVI)

Superador

Vivimos en una sociedad que discrimina. Si no tenés la remera de marca o el peinado de moda, o si no hablás de cierta manera no pertenecés al grupo de los elegidos. La imagen del exitoso que nos vende la televisión es un muchacho rubio y alto, con un coche último modelo, fumando un cigarrillo, con una chica hermosa al lado. Con lo cual, el 95% de las personas, no somos exitosas porque nos falta más de una de esas condiciones, así que nos encontramos en el gigantesco grupo de los marginales.

Lo grave es que ese pensamiento ya está incorporado en todas las mentes. NO importa la cultura, la educación o la condición social, cada grupo discrimina a los que son diferentes.

Lo que es aún más grave, es que llevamos este pensamiento a la iglesia, y es muchas veces la iglesia quien discrimina con mayor dureza al diferente. Vos y yo somos la iglesia y somos los que muchas veces hacemos a un lado al que es distinto.

¿Qué sucede si entra en la iglesia un chico de la calle con mal olor, o un chico rico y fanfarrón, o un borracho, o una prostituta, o un hombre importante con un coche importado, o un drogadicto, o un gordo, o una mujer con anillos y cadenas de oro, o alguno de color (distinto al nuestro)? ¿Cuál es tu reacción?

Jesucristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Él vino a buscarte a vos, que eras totalmente diferente a Él. Éramos lo opuesto a Dios, y Dios igual nos amó y nos vino a buscar. Jesucristo no discrimina. Él te acepta como sos y espera que hagas lo mismo. No busques excusas facilistas ni quieras justificarte. Aunque no compartas los pensamientos o acciones de esas personas, eso no te justifica para no amarlo y aceptarlo. Eso es lo que Cristo hizo con vos.

Debemos tener con los demás, la misma misericordia que Dios tuvo con cada uno de nosotros. Dios te llama a recibir al diferente porque Dios te recibió a vos cuando eras diferente. El amor elimina la discriminación. El amor de Dios puede hacer el milagro.

REFLEXIÓN – El amor supera las diferencias.