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2 de Noviembre – Encaminar

“Y que los nuestros aprendan también a hacer el bien y a ayudar en casos de necesidad, para que sus vidas sean útiles.” Tito 3:14

Encaminar

Parece que Zenas y Apolos tuvieron algún problema en su viaje misionero. No sabemos bien que fue lo que paso. En aquellos días, los viajes no eran como ahora. Solo había camellos y caravanas y algún barco comercial como medio de transporte. No había bancos, ni cajero automáticos, ni cheques de viajeros. Así que se vivía con lo que se tenía en el bolsillo.

Igual que ahora, el camino estaba vigilado por los famosos cacos. Personas que le gustaba vivir de lo ajeno y que sabían que todo viajero llevaba en su bolsa, al menos algo de dinero y comida para el viaje.

Los misioneros cristianos no eran la excepción. Ellos también sufrían de los mismos problemas que todos los viajeros, con el agravante de sus escasos recursos. La gran mayoría de estos hombres, disponían de poco efectivo.

Tal vez este fue el problema de Zenas y Apolos. Dos hombres de Dios que se vieron en problemas por no tener fondos para seguir su ruta. Tal vez nunca se quejaron, tal vez nunca pidieron nada, tal vez siguieron predicando en esa ciudad sin quejarse.

Tal vez la iglesia estaba demasiado distraída. Tal vez no querían ver lo que les pasaba a estos hombres. Les gustaba su enseñanza, disfrutaban de su presencia, pero no se les movía un pelo por sus necesidades.

Estaban mirando demasiado su ombligo y se olvidaban de los demás. Así que Pablo le pide a Tito que ayude a estos dos hombres con un doble motivo. Primero para que puedan continuar su ministerio, y en segundo lugar, para educar a la iglesia. El ejemplo de Tito tenía que encaminar la conducta de esa iglesia.

Hoy también tenemos otros Zenas y Apolos, tal vez tengas uno en tu iglesia. Tal vez charlas con el cada domingo, y te agrada cuando te palmea la espalda. Pero Pablo nos llama hoy a despertarnos. A dejar de mirar solo por lo que nos pasa a nosotros y a ver por las necesidades del otro.

Si no lo hacemos, nuestra vida seguirá siendo inútil. No es que el dinero te hace más útil. Pero si tu predisposición. Estar despierto para ver lo que le pasa al otro, es lo que Dios requiere de nosotros.

REFLEXIÓN – Hay que encaminar la conducta.