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2 de Agosto – Mirar

“Pero yo pondré mis ojos en el Señor, esperare en el Dios de mi salvación; mi Dios me oirá.” Miqueas 7:7

Mirar

La guerra en la época antigua era algo que atemorizaba al más valiente. Era una batalla cuerpo a cuerpo. Eran más los soldados que morían por golpes en la nuca que los que morían por cortes en el pecho. Era la ley de la guerra. Había que matar al enemigo de la manera que sea. Todo valía.

Así que el soldado iba a la batalla sabiendo que iba a morir. Los pocos que quedaban vivos, vivían lisiados y sufriendo por las heridas de guerra, sin una pierna, sin un brazo o sin un ojo. Ninguno duraba más de dos o tres batallas. La expectativa de vida para ellos era muy corta.

Pero cuando se iniciaba un sitio a alguna ciudad, los habitantes, en su mayoría civiles, sabían que estaban condenados a padecer hambre durante meses o a ser torturados en caso de caer en las manos del enemigo.

En tiempos de Miqueas esta amenaza era una certeza cotidiana para el pueblo de Israel. Sabían que la guerra estaba a la puerta de sus casas y no tenian manera de evitarla o escapar. Tan segura era, que tenian firmado su funeral. Sabían que no tenian manera de evitar el terrible y cruel final.

Frente a esta situación que hacia temblar al más valiente, este profeta singular de Dios puede decir que a pesar de lo grave de la situación, Miqueas iba a esperar en Dios. Porque Dios era su salvación y siempre escucha.

No es que se quedo sentado y tranquilo sin hacer nada. Se preparó para enfrentar la crisis, pero su corazón estaba tranquilo. Nada po día quitarle la paz de su interior, porque su confianza no estaba en las armas que tenia, o en alguna alianza con ejércitos vecinos, o en un escondite secreto. Miqueas estaba confiado, porque po día levantar los ojos al cielo y sabia que Dios estaba cerca, que Dios escuchaba su clamor, y que Dios siempre salva.

Tal vez hoy estas enfrentando un enemigo terrible que te atemoriza, algo que te quita el sueño y la tranquilidad. Esta el fantasma de esa situación sin resolver que no afecta y no podes evitar. Miqueas te recuerda que podes esperar tranquilo en Dios. El es digno de confianza, porque Dios siempre oye.

REFLEXIÓN – Mira al Cielo, esa es tu confianza.