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17 de Mayo – Confía

“Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.” Salmo 118:8

Confiá

Fui a ver a mi dentista, Adriana, para que me arregle una carie. A pesar de tener 42 años y ser diabético hace mas de 20 que me obliga a inyectarme insulina dos o tres veces por día, tengo mucho miedo de la inyección de anestesia en la boca. Así que intento evitar lo mas posible mis visitas a Adriana, para no enfrentarme a ese miedo.

Llegue tarde a mi cita, pero no se podia evitar el arreglo. Así que Adriana puso música suave en la radio, me puso el babero que ponen todos los dentistas y me dijo: Relajate y confía, vas a ver que no te va a doler nada.

Yo tenia dos alternativas, podia salir corriendo y evitar el pinchazo en la boca, o abrirla y ver que pasaba. La jeringa de metal con su larga aguja parecía demasiado amenazante y agresiva. Contra esa realidad bien tangible, solo tenía la promesa de mi dentista que no me iba a doler.

Finalmente abrí la boca, me puso un spray anestésico y después me dio la anestesia. Media hora después, estaba saliendo del consultorio, con la carie arreglada y con una gran sonrisa. No me había dolido nada.

Me fui con un infinito agradecimiento por no haberme hecho sufrir. Cuando subí al auto, me acordé de la decisión que tuve que tomar. Podía seguir mi instinto de supervivencia y viendo la jeringa de metal salir corriendo o confiar en las palabras de mi dentista y esperar.

Por eso decía el salmista, que es mejor refugiarse en el Señor. Dios también actua como mi dentista. Él te pide que confíes en Él. Y aunque la realidad cotidiana te dice otra cosa, es bueno poder confiar en la fidelidad de Dios. Y Dios jamás falla.

No es fácil confiar cuando estás sin trabajo, o estás enfermo, o estás solo, cuando no tienes el MP3 que todos tienen. Tu realidad tal vez hoy te hace dudar. Y tienes muchas ganas de salir corriendo para evitarla.

Dios hoy vuelve a decirte que podes confiar en Él. Jesucristo sabe como te sentís, conoce tus tristezas y sufrimientos, y te garantizo una respuesta. Hoy tal vez no la veas, pero tienes que confiar. Es la única manera de recibir lo que Dios tiene para vos.

REFLEXIÓN – Mejor, confía en Dios.