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14 de Septiembre – Desgaste

“Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.” 2 Corintios 4:16

Desgaste

Cada vez se inventan nuevos productos para evitar el desgaste. Se crean nuevos lubricantes para evitar el desgaste del motor, se crean cremas para evitar el desgaste en las caras y disimular las arrugas. Vivimos en una sociedad que se vive maquillando para tapar sus problemas y disimular.

Las personas van al gimnasio para mejorar su cuerpo, se cambian de color de pelo, se visten a la moda, usan la ropa de marca que todos usan, hablan de la misma manera, todo con el fin de no parecer anticuados.

Pero en esta carrera sin sentido detrás de las mascaras de la vida, nos equivocamos, pensando que podemos evitar lo inevitable. Pablotenía la clave hace dos mil años, cuando nadie usaba ninguna crema anti arrugas.

Pablo sabia que no había manera de detener el deterioro de nuestro exterior. Las arrugas van a aparecer, el pelo va a caer, la panza siempre va a crecer, pero hay un remedio permanente para este problema. Renovar el ser interior día tras día.

Porque renovar el ser interior, no es otra cosa que aprender a vivir con los parámetros de Dios, que son opuestos a las escalas de valores que hoy nos quiere vender la publicidad. No es que debemos ser unos abandonados, y debemos dejar de cuidarnos, todo lo contrario. Hay que seguir asistiendo al gimnasio, hay que seguir usando cremas, y haciendo dietas equilibradas para adelgazar, pero lo principal, no debe ser la moda sino la Palabra de Dios.

Ella debe ser la guía para tomar las decisiones. El problema es que hay muchos cristianos que viven de espaldas a la Palabra de Dios, haciendo lo que ellos prefieren y desean, viven el cristianismo como una carga, en lugar de vivirlo como un privilegio y eso se refleja en su manera de vivir. Solo aquel que esta feliz y satisfecho con lo que es y con lo que hace puede desarrollar una vida sana y vital. Y esto es lo que Pablo recomienda.

Volver a disfrutar de nuestra relación con Dios, volver a sentir pasión por Dios, y cuando Dios sea lo más importante, vas a darle al resto de las cosas el verdadero valor que tienen. Incluso a las arrugas.

REFLEXIÓN – Vivir como Dios quiere, te rejuvenece.