Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

14 de Junio – Afligido

“Bueno es para mi ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” Salmo 119:71

Afligido

Si alguien lee rapido esta frase del salmista puede llegar a pensar que era un masoquista y le gustaba sufrir. Definitivamente, la afliccion no es buena ni divertida. Evitamos los malos momentos. Por eso, algunos evitamos ir a dentista, otros la doctor, otros al gimnasio. Evitamos lo que no nos agrada.

Nadie quiere vivir afligido, pero muy a menudo sufrimos. Es casi una constante en la vida el padecer por algun problema. El salmista sabia esto, miraba la realidad de su vida, y la de sus amigos, y se daba cuenta que son muchos los momentos tristes en la vida de una persona.

Pero es necesario separar las aflicciones en dos grandes grupos bien definidos. Hay algunos problemas que son consecuencias de nuestras decisiones. Si hay alguien que no es amable, que siempre esta de mal humor, que se vive quejando y siempre critica a todos, seguramente no va a tener amigos. Pero la culpa es exclusivamente de esa persona. Y cuando este triste y sola, no va a poder echarle la culpa a nadie. No es esta la afliccion de la que habla el salmista.

El se refiere a otro tipo de problemas o sufrimientos. Se refiere a aquellos que no pueden ser controlados por la voluntad de las personas, hace mencion de los problemas que son voluntad de Dios. Porque hay veces, que sufrimos y padecemos por voluntad de Dios.

No es que Dios sea malo o injusto. El salmista sabia que esos momentos, por mas duros o complicados que sean, son especiales. Porque son esos momentos que Dios utiliza para enseñarnos mejor. El misionero perseguido, el joven solo en el colegio por no mirar revistas pornograficas, el que no se droga o no se emborracha, el que no sale de noche a cometer excesos, el que no miente, muchas veces sufre por voluntad de Dios.

Un hijo enfermo, una enfermedad incurable, una inundacion, la muerte, el abandono, son golpes durisimos y furiosos de la vida, que nos afligen, y no son culpa nuestra. Son problemas que Dios permite para educarnos.

No es facil agradecerle a Dios por esos momentos. Pero deberiamos recordar que nuestras aflicciones no están diseñadas para destruirnos, sino para acercarnos a Dios. Pero a pesar de eso, hay que aguantarlas mientras se las sufre. Durisimo, pero se puede.

REFLEXIÓN – Dios quiere enseñarte, tal vez te aflija.