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14 de Julio – Conoce

“Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen.”  Juan 10:14

Conoce

Un niño que vivía en un pueblo minero tenía que levantar las notas en el colegio. Su padre había dedicado muchas tardes a ayudarlo para que lo hiciera, y ese día a la mañana, le pidió su máximo esfuerzo para aprobar las materias. Después de los exámenes, el niño había aprobado todas las materias y tenia el boletín con las notas del éxito.

Emocionado, sin poder esperar que su padre regresara del trabajo, fue a buscarlo para contarle la noticia. Su padre trabajaba en la mina de carbón. Así que fue corriendo y solo se detuvo en la entrada de la mina. El capataz, al verlo, le pregunto: ¿Qué haces acá, hijo? No es lugar para un niño.

Estoy esperando a mi papa, dijo convencido el muchacho, para mostrarle que aprobé las materias. El va a estar muy orgulloso de mí.

Pero no vas a poder reconocerlo, dijo el capataz. Todos los mineros usan el mismo uniforme y salen de la mina negros por el hollín del carbón. Son cientos de hombres iguales, no lo vas a poder diferenciar. Será mejor que lo esperes en aquel edificio, que son los baños. Y cuando tu papa salga, bañado y cambiado, vas a poder reconocerlo.

El niño comenzó a caminar hacia las duchas, pero se dio vuelta y regresó a la puerta de la mina. Tal vez no pueda reconocer a mi padre por el hollín, pero estoy seguro que el me va a reconocer a mi. Y se quedo en la entrada.

En esta sociedad que nos masifica a todos, donde somos solo un número de documento, Dios te recuerda que sos una individualidad para Él. Aunque para todos seas uno más del montón, para Dios sos especial. Y Él siempre te reconoce.

Sabe quien sos, que haces y que necesitas. Sos una oveja especial en el rebaño de Dios. Conoce tus puntos fuertes y tus debilidades. Dios sabe de tus aciertos y de tus fracasos, de tus alegrías y de tus tristezas. No importa cuanto hollín te cubra la cara, cuan tapado estés de ropa o cuanta gente haya a tu alrededor. Para Dios sos especial y Él te conoce.

Para Dios sos muy valioso. El Padre te conoce, te espera, te quiere y te felicita.

REFLEXIÓN – Dios te conoce.