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13 de Mayo – Aliento

“No niegues el bien a quien se le debe, cuando este en tu mano el hacerlo.” Proverbios 3:27

Aliento

Hoy me levante muy triste. No todos los días son iguales y hay veces que las cargas cotidianas se hacen mas pesadas. No podemos mantener siempre el buen ánimo, es una constante en el ser humano ser ciclotímico. Y aunque luchemos contra esa variación del sentimiento, no siempre logramos mantenernos equilibrados.

Hay cientos de motivos por los cuales entristecernos. Motivos reales que agobian y pesan en el alma. Que te hacen dormir intranquilo y te hacen levantar mal. Hoy tenía uno de esos días que la tristeza te quita las ganas de hacer. Cuesta levantarse, y salir para la oficina, cuesta concentrarse, cuesta sonreír. Hay tristeza en el corazón y se muestra en las actitudes.

Y entonces abrí mi mail y encontré algunos mensajes de viejos conocidos. Personas de Argentina y de México con las que no conversaba hacia algún tiempo, y que escribieron palabras de aliento en sus mensajes. Quizás ellas nunca sepan cuanto valieron hoy esas palabras el mi maquina.

Tal vez fue una frase escrita en un apuro, pero para mi fue un bálsamo de parte de Dios. ¡¡Que bueno que es Dios que tiene esta gracia para sus hijos!! El nunca se olvida de nosotros, y a veces tiene la bondad de mandarnos una caricia en las palabras cariñosas de un mensaje de mail. Palabras que refrescan el alma triste, como un oasis en el desierto.

Seguramente Ruth o Martha no sabían todo esto. Pero fueron el consuelo de Dios para mi vida hoy a la mañana. Mis problemas siguen como ayer, no hubo ningun milagro que solucionara nada. Mi situación externa no se ha modificado.

Pero algo cambio dentro de mí. El consuelo de Dios llego en el momento justo, cuando yo más lo necesitaba. Y uso las manos cariñosas de dos personas para escribir un mail y hacerlo.

Es una buena acción para imitar. Dios hoy nos llama a poner manos a la obra. Hoy podes ayudar a otro que esta triste o desanimado. No hace falta grandes palabras, ni soluciones mágicas. Alcanza con una frase cariñosa, con un abrazo sincero, con un mail de aliento, con un beso sentido, con un apretón de manos, con una caricia.

Dios consuela a través de tus manos. Hoy podes hacerlo.

REFLEXIÓN – No niegues el aliento de Dios, repartilo.