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13 de Enero – Decisión



“Has actuado mejor que yo, continuo Saúl. Me has devuelto bien por mal.” 1 Samuel 24:17

Decisión

Saúl asciende a David después de matar a Goliat a cargos importantes en el reino, y Dios prospera su tarea. Pero la envidia carcome a Saúl y sin razón, trata de matar a David. Tal era el rencor de Saúl que David tiene que huir del rey y esconderse en los desiertos y las montañas.

Una noche mientras perseguiá a David, Saúl entra en una cueva para dormir, sin saber que adentro estaban escondidos David y sus hombres. Mientras Saúl dormía, David se acerca y en lugar de matarlo, le corta la punta de su vestido. Saúl estaba indefenso, sin guardias. Era la oportunidad de David de vengarse y librarse de su perseguidor.

Sin embargo, en lugar de hacer lo que todos le decían que haga, David prefiere seguir el consejo de Dios, y le perdona la vida a Saúl. A la mañana siguiente, cuando Saúl se iba del lugar, David le cuenta todo lo que había pasado. Y Saúl dice esta frase celebre.

Es notable ver como tanto enojo y tanta envidia fueron derrotadas por un acto de amor. En lugar de pagar mal por mal, David actuó con amor, y eso hizo reflexionar a Saúl. No pudo seguir actuando con odio, se sintió miserable y vil. Y cambio su actitud, dejó de perseguir a David.

Es cierto que esa actitud le duro poco, volvió a salir a buscar a David para matarlo después de un tiempo. Pero me llamó la atención la situación en ese momento. Como un acto de amor puede cambiar una actitud de enojo.

Hoy tratamos de justificar nuestros actos, y defender nuestros derechos. Actuamos por revancha cuando alguien nos ataca, y justificamos nuestras reacciones por las actitudes de los otros. David nos enseña la fuerza del amor. Actuar por revancha es una bola de nieve que se agranda en cada vuelta. La única manera de detener su marcha destructiva, es actuar con amor. Responder bien por mal, aunque no tengas ganas, aunque la otra persona no se lo merezca, aunque sea una perdida de tiempo, Dios te manda que nunca devuelvas mal por mal.

Dios te manda que respondas siempre bien, porque Él actuó con vos de esa manera. En lugar de pagarte según tus pecados, te dio su amor. Es tiempo de imitar a Dios.

REFLEXIÓN – El amor es más fuerte.