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11 de Septiembre – Actitud

“Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús.” Filipenses 2:5

Actitud

Hoy se celebra en Argentina el día del maestro. En cada colegio se festeja y homenajea a cada maestro y los alumnos le entregan presentes en su día. Pero sin lugar a dudas, el mejor presente para ellos seria imitarlos en su vocación de servicio y calidad técnica.

Siempre se puede aprender mucho de un buen maestro. Pablo sabia de esto. Siempre un buen maestro es garantía de enseñanza. Por eso, les pide a los filipenses que imiten al mejor Maestro. A Jesucristo. Y con la sutileza del que sabe, les propone esto, justo después de pedirles que guarden la unidad.

Pablo les pedía que respeten a los demás, que los consideren importantes, que consideren a los demás como superiores a ellos mismos. Para lograr la unidad de la iglesia es necesario saber relegar un derecho propio, en beneficio del bien común.

Esa fue la actitud de Cristo. Y por eso este pedido sublime. Pablo nos pide hoy también que tengamos la misma actitud que Cristo, quien por su interés por salvarnos, hizo lo imposible. Se desvistió de toda su Gloria y Poder, para vestirse de un cuerpo humano. Se sacó su traje de eternidad, y se vistió de limitación en tiempo y espacio. Siendo el Dueño de todo el Universo, accedió a vivir en una pobre carpintería de Nazaret. Siendo el Autor de la Vida, un día murió. Siendo el Dios tres veces Santo, un día fue hecho pecado por nosotros.

¡Que actitud la de Cristo! Estuvo dispuesto a perder todo eso, solo por salvarnos. Es una demostración perfecta del amor hacia el otro. El amor perfecto de Dios, que ama sin esperar nada a cambio, que da todo sin exigir nada.

En comparación con este amor, los seres humanos tenemos una actitud mucho más mezquina y egoísta. Nos preocupamos por sacar la mejor tajada, por obtener provecho. Si tenemos un derecho, lo explotamos al máximo. Si tenemos alguna responsabilidad, intentamos eludirla.

Somos egoístas, caprichosos, subjetivos, interesados. No imitamos a Cristo. A pesar de tener el más grande de los ejemplos a nuestra disposición, no queremos aprender. No queremos cambiar.

Hoy Dios nos llama a cambiar la actitud, a pensar en el otro antes que en uno mismo. A imitar a Cristo, quien por amor, supo relegar un derecho.

RELEXIÓN – Cambiá la actitud.