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10 de Julio – Temor

“El día en que temo, yo en ti confío.” Salmo 56:3

Temor

El temor no avisa, no da tregua. Cuando era chico, no veía películas de terror. Me daban mucho miedo. Cuando veía alguna, el momento más duro, era ir a la cama y dormirme. La luz apagada, la pieza en silencio y las imágenes de la película en la mente, agigantaban el temor que sentía. Ni tapándome con la frazada me sentía protegido. Prefería no mirar, por miedo a que aparezca algo que no quería ver.

Nunca pasó nada, jamás apareció un monstruo en la pieza, ni un vampiro quiso chupar mi sangre. Pero el miedo siempre estaba. Había temor cada noche en la oscuridad. La mayoría de nosotros, en esos casos, prendemos la luz para matar al miedo.

Pero hay miedo por múltiples motivos. Hay temor a las alturas, al encierro, a los sapos, a la oscuridad, a las personas, a las situaciones nuevas. Hoy se lo llama fobia, y parece estar de moda. Es lo que genera el panic atack que tienen los famosos. Los que somos más pobres y menos famosos, simplemente tenemos temor.

¿Cual es tu miedo hoy? ¿Que te genera temor? Parece un problema imposible de vencer. Porque eso que te atemoriza no te deja en paz y parece que nunca te va a dejar tranquilo. David sabia del temor. En su vida, tuvo que enfrentarlo muchas veces. Temor como pastor, temor como soldado, temor como rey, temor como fugitivo. Cientos de veces estuvo con miedo, pero puede escribir este salmo.

Cuando mayor era su miedo, más confiaba en Dios. ¡Que buen antídoto para un problema tan grave! A mayor temor, mayor confianza. Cuesta creer que una solución aparentemente tan simple pueda arreglar un problema tan complicado, que simplemente depositando nuestra confianza en Dios, se pueden vencer los temores que nos atacan.

David lo comprobó. No era un inconciente que no se daba cuenta de las cosas, ni un místico que negaba todos los problemas. David enfrentaba sus miedos cotidianos confiando en la Poderosa Mano.

Se puede confiar en Dios, porque Dios es digno de confianza. Jamás se equivoca, jamás cambia de forma de ser, jamás modifica su manera de reaccionar. Siempre esta dispuesto para ayudarnos, y su misericordia y gracia son eternas como El.

Cualquiera sea tu temor, hoy Dios es tu solución.

REFLEXIÓN – Vence tu miedo, confiá en Dios.