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10 de Enero – Refinada

“Las palabras del Señor son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.” Salmos 12:6

Refinada

El proceso de refinamiento de la plata tiene sus matices. En la antigüedad la única manera de hacerlo era una vez extraído el material de la mina, había que calentarlo hasta hacerlo líquido y guardarlo en moldes cerrados para darle la forma que el orfebre quisiera cuidando siempre que ninguna basurita se meta en el estuche.

Era una operación artesanal y peligrosa. La quemadura con plata duele mucho, pero el resultado final del proceso es una obra preciosa. David conocía muy bien el valor de la plata y lo costoso que era conseguirla. Era una moneda muy valiosa.

El valor de la plata era sabido por todos, por eso puede explicar esta verdad maravillosa con este ejemplo tan claro para ellos. Como el proceso de la purificación de la plata era muy lento y peligroso, no se hacía todos los días. Con una vez que se hiciera, era más que suficiente.

Sin embargo, David compara las Palabras del Señor, con la plata siete veces refinada. Un proceso extremadamente largo y perfeccionista. Esa plata debería estar completamente libre de toda impureza, en la más perfecta pureza. Una plata exquisita, digna de un rey.

Así consideraba David a la Palabra de Dios. Algo extremadamente puro y valioso, que no era para cualquiera. Solo para algunos escogidos. Pero Dios es más que generoso y no se guarda semejante tesoro para sí. Lo comparte con vos y conmigo, y nos invita a disfrutar de él todos los días.

Y en lugar de valorarlo, muchas veces la desestimamos. ¿Dónde está tu Biblia durante la semana? ¿Guardada en un cajón? ¿Olvidada en algún banco de la iglesia a la espera que la agarres en la siguiente reunión? ¿La usas para guardar fotos o cartitas de amor? Hay quienes la han llegado a usar como soporte para la mesa de luz. Algunas Biblias no se abren en toda la semana y otras guardan polvo por años.

Es tiempo de valorar lo que Dios nos ha regalado, sus mandamientos no pasan de moda, aunque algunos hoy te molesten y quieras cambiarlos. Dios sigue siendo vigente. Y su Palabra es el mejor manual de instrucciones. ¿Dónde guardarías tu tesoro más preciado? ¿Dónde guardás y qué hacés con tu Biblia cada día?

REFLEXIÓN – La Biblia es plata refinada.