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1 de Agosto – Tiempo

“Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:16

Tiempo

El 25 de julio nacio Constanza y me tome dos dias por nacimiento. Hasta el día anterior, habiamos estado trabajando duro para cumplir con el informe que un cliente nos habia pedido. Si bien habia mucho para hacer, nos habiamos distribuido el trabajo, y con una buena supervision, avanzabamos con la agenda que teniamos estipulada. Estuve en casa con la familia y no fui a trabajar. Paso el fin de semana y regrese al trabajo el lunes 30 de julio, despues de haber estado ausente tres dias.

Cuando llegue, el trabajo que habia dejado para que se hiciera, no habia adelantado nada. Y tenía el vencimiento para enviar un reporte al exterior el martes a la tarde. Asi que trabajamos contra reloj, bajo mucha presion lunes y martes. No habia tiempo para nada, ni para ir al baño. Habia que redimir todo el tiempo que se habia perdido y teniamos que cumplir con el objetivo que nos habian pedido.

Estabamos muy complicado con el tiempo. Habia que hacer demasiadas cosas y no alcanzaba las horas que teniamos disponibles. Finalmente, despues de sudar mucho, logramos enviar un excelente informe a Mexico, en tiempo y forma. Habia valido el esfuerzo realizado, el comer al lado de la computadora mientras seguiamos trabajando, el no poder mirar o responder los mails. Habiamos aprovechado bien el tiempo de esos dos dias y logramos el objetivo.

Pablo sabia de esta mala costumbre del ser humano de no hacer las cosas con criterio, y de perder el tiempo. No importa que sepamos cual es la fecha limite para terminar el trabajo, como todavía faltan algunos dias, navegamos por Internet, llamamos por telefono, y perdemos el tiempo. Y despues vemos que hacemos.

Por eso, este hombre sabio, les pide a los cristianos de Efeso y a nosotros, que tengamos mucho cuidado. Y que al momento de administrar nuestro tiempo, seamos cuidadosos. Ser un buen cristiano implica tambien cuidar y usar bien nuestro tiempo. Es decir, llegar temprano, usar bien cada hora, no ser negligente, saber cuando leer, cuando orar, cuando asistir a las reuniones, cuando trabajar, cuando jugar, cuando dormir, cuando pasear.

No sea cosa que cuando llegue el momento, nos demos cuenta que perdimos demasiado tiempo haciendo cosas que no eran tan importantes, y no hicimos las cosas que Dios esperaba que hiceramos, que eran realmente importantes.

REFLEXIÓN – Cuida tu tiempo, vale oro.